Victoria Tolomei, la curadora inquieta

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Victoria Tolomei, la curadora inquieta

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Aún respetamos ciertas reglas solemnes impuestas por los museos. Da igual si es patrimonio o una muestra transitoria, el espacio nos impone su silencio. En los tiempos que corren, esas mismas instituciones comunican sus novedades desde su cuenta de Instagram o permiten recorrer sus salas desde sus sitios webs. Hay puertas de entradas virtuales y, por supuesto, nuevas inquietudes. En esos cambios, los roles se redefinen: del artista al espectador/a. 

Victoria Tolomei lleva el pelo largo, apenas algo alborotado en las puntas. Controla su flequillo con prudente frecuencia y viste con cierto estilo pin up. Ella va por lo que le interesa y de eso se apropia. “Mi enfoque es tender un puente y abrir”, repetirá en más de una ocasión. Una entrevista con una joven curadora argentina.

“Cuando terminé el colegio me fui a vivir a España y el proceso de encontrarme fue un poco más extenso. Siempre estuve rodeada de un clima muy cultural. De adolescente mi plan era ver el under musical local, cuando todavía existía eso. En Madrid estudié cine, volví e hice videoclips. Me empecé a dar cuenta que yo quería ocupar el rol de curador, acá la carrera acababa de surgir”, relata a modo de prólogo.

¿Y ahora qué? La curaduría en el nuevo milenio

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“Yo siempre fui del hacer. Cuando arranqué la carrera ya estaba en una galería de grandes maestros de arte argentino. Esa experiencia me formó: empecé trabajando con el director, hacía un poco de todo. Me fui metiendo y animándome a sugerir. Ahí sentí que me faltaba una base para sentarme mejor a ese laburo, un título me podía ayudar para sentarme distinto. La carrera me dio seguridad y una idea general de cómo funcionaba la disciplina, entender dónde estaba parada. Fue entonces que en el hacer me encontré como curadora”, cuenta.

Victoria estudió formalmente en ESEADE. Allí obtuvo el título pero remarca la gestión como aprendizaje. En paralelo, comenzó trabajando de manera independiente con artistas jóvenes y decantó en el arte urbano. Cero snob, dada y accesible; nada en ella es vieja escuela.

“Acá, en la Argentina, el término curador sigue siendo un término nuevo, falta mucho para instalarlo. Me preguntan qué haces, creen que arreglo cuadros y no. Quién no tiene un vínculo con el mundo del arte no termina de entender el rol. Los curadores acá surgen en los ’90.  Yo voy por un camino más emocional, acompañar al artista entendiendo qué le pasa”, explica Victoria. Hay algo en la definición del rol que está en proceso, ahí precisamente radica lo interesante.

El prejuicio del discurso enredado, la solemnidad y la distancia, ya no corren. Los nuevo/as curadores/as tienen algo de desparpajo que encanta. El CV de Victoria Tolomei da cuenta de los nuevos espacios que surgen e incluso cómo las marcas hoy también visibilizan nuevos artistas. Trabajó para Ray Ban, creó un proyecto de artistas urbanos llamado BOMBA junto a su colega Mariel Breuer, se desempeñó varios años en el Museo de Arte Moderno y actualmente es curadora en la Fundación ICBC. Este año, además, va a desempeñarse junto a Cynar. ¡Ah! Y también en MARQ (Museo de Arquitectura y Diseño). Sí, tiene una agenda intensa y anota todo en papel.

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“Tengo el año planificado. Lo armó en relación a  la cantidad de muestras que quiero hacer, me pregunto y armo el plan. Me muevo mucho porque voy al estudio de los artistas.  Yo siento que tengo que funcionar como un puente, articular”, cuenta.

Decenas de aplicaciones de arte, galerías virtuales, guías en el celular, artistas en Facebook. El arte saltó de la enciclopedia y el milenio impone nuevas reglas. “La aparición de las redes sociales fue fundamental, sobre todo con artistas urbanos. Es una herramienta que acerca, de todos modos, no me manejo solo con la computadora sino que voy al estudio”, dice. Las notificaciones de nuestro tiempo no implican que abandonemos algunas costumbres. Pararse frente a la obra de arte y contemplar, una de ellas.

Tres tweets

¿Un vicio del oficio? Cuestionarme todo permanentemente.

¿Un libro? El camino del artista Julia Cameron.

¿Un artista para conversar? Caravaggio.

Fede Kane

Dirección de arte. Fede Kane

Autor: Celeste Nasimbera
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