Siete veces Hoffmann

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SIETE VECES HOFFMANN

Si tu apellido significa “hombre esperanzado”, como mínimo te sentás a pensar si es una señal. El artista mendocino piensa que ese nombre tiene todo que ver con él. Mirá, más abajo, los highlights de un encuentro con Eduardo Hoffmann (57), la persona que pinta sus obras del lado de atrás del que se ven y hace que estas duerman dadas vuelta.*

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Hoffmann, el padre y marido. Estoy casado con Karina Pahissa. Hoy nos peleamos porque los dos somos medio dinamita. Somos yin-yin. Nunca hay un yin-yang. Tenemos un hijo juntos que se llama Amancio, que enamora a todas las chicas de su edad. Tiene siete, una divinura. También tengo una hija de 35 que se llama Joselina, que es chef, y un nieto que se llama Vicente de 2 años.

 

Hoffmann, el rugbier. Mi madre me incentivó a que me dedicara al arte cuando tuve que dejar el rugby. Tenía un problema en el bazo y el médico me había dicho que si me golpeaban podía quedar ahí. Mi vieja me decía que dibujaba muy bonito pero, claro, en ese momento, con el dolor que tenía, la mandé a la mierda. Ahora con perspectiva, entiendo que la vida se ponía de mi lado y que mi vieja, como todas las madres, tenía una intuición. Sabía por dónde tenía que ir. Quizá hoy me enloquece el rugby pero el mundo del arte es mucho más.

 

Hoffmann, el artista que fue rugbier. Antes de salir a la cancha poníamos las manos adelante nuestro en ronda y decíamos: “con huevos de oro, a divertirnos y a ganar”. Cuando yo paso esa puerta todos los días, pienso eso. Con palabras más filosóficas pero es eso. ¿Qué otra cosa queda? Tener coraje para decir algo y pasarla bien. La muerte no discrimina. Hay que pasarla bien porque en cualquier momento la dejás de pasar.

Hoffman, el esquizofrénico. Ayer terminé una reunión y vine desesperadamente a mi taller. Desde que pongo la llave en el auto y lo pongo en marcha para venir acá, pongo en marcha el placer. ¿Cómo describiría mi estado mental mientras pinto? ¿Enfermo mental? (se ríe). Como en piloto automático. Vas, venís y volvés. Vas por un color, por un dibujo, consultás, descansás. Te sentás, mirás la obra. A veces hay esquizofrenia porque saltás de un lado a otro.

 

Hoffmann, el fuerte. La carne es débil. Si viene alguien, alucina y se enamora de la obra hasta podría convencer a mi hijo de que la entreguemos. Cuando estábamos de novios, le regalé una obra a mi mujer. Siempre le pregunto si la entregaría por tanta plata. “No”, me dice. Si pusieran… –“no”– y después la “n” se empieza a estirar (se ríe). Y pasa a un “dejámelo pensar”. Pero no se ha vendido, hemos sido coherentes y está en casa.

Hoffmann, el melancólico. Lo peor que le puede pasar a un artista es haber nacido feliz (se ríe). Yo soy un angustiado, un melancólico.

 

Hoffmann, el novio. Siempre pienso que me hubiera gustado ser todo: fotógrafo, director de cine, músico… Me encantaría estar horas y horas escribiendo, filmando, dirigiendo una obra de teatro. Algo hago pero después te ponés a pintar de nuevo y decís “si todavía con esto no he dicho lo suficiente, te quedas acá. ¿Para qué te querés meter con otra si a esta novia todavía no le diste lo que necesita?

*P.D.: Eduardo Hoffmann nos recibió justo antes de partir hacia Shangai Art Fair 2014. En Shangai también está trabajando en un proyecto con el diseñador Tony Chi (él ya lo había convocado para realizar obras para el Rosewood Hotel en Londres). De ahí, se va a instalar dos meses a Beijing en donde trabajará para el Museo de Arte Contemporáneo de Beijing (MOCA) y el hotel The Peninsula Beijing.

Lucia Fernandez Nunez
Fede Kane
Caty Silveyra

PERIODISTA

Soy Lucía Fernández Núñez. Tengo unos 15 sobrenombres empezando por Lu, pasando por Luciérnaga y terminando en Pinuna. Nunca me incentivaron a hacer deporte pero sí a leer, mirar y crear. En el medio me convertí en licenciada en Comunicación Periodística y estudiante de una maestría en Gestión de Contenidos. Todavía estoy descifrando qué quiere decir todo lo anterior.

FOTÓGRAFA

Soy Maia Croizet. Fotógrafa, amante de los autos y la comida.
Vivo en Buenos Aires y México es mi segundo hogar.
Tengo una gata que se llama Lupita.
Pueden ver más de mí en Facebook.

DIRECTOR DE ARTE

Soy Fede Kane. Nací en Buenos Aires. A los cinco años empecé a pintar en un taller de barrio con mi mamá. Hago arte en múltiples formas. Soy director de arte, serigrafista y muralista. Más de mí en Facebook.       

COORDINACIÓN

Soy Catalina Silveyra, alias “Caty”. Estudio filosofía y, ahora que estoy por terminar, me doy cuenta de que los filósofos tenemos una gran virtud, reflexionar profundamente, y un gran defecto, no llegar a ninguna conclusión. Pueden escribirme a csilveyra@distritoarte.com.

Autor: Mariano Carrizo
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