Roberto Cortés: el espía del barrio

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Roberto Cortés: el espía del barrio

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Que tiene un nombre y apellido bien español y que podría ser el nombre del protagonista de una telenovela de medio día. Bueno, no. Roberto Cortés es bien argentino, bonaerense, de Llavallol, y lo más parecido –bien distinto– que tiene a una telenovela son los personajes que lleva a su obras. Sobre todo porque de ellos sabemos poco, o mucho, según cómo se vea desde la ventana de Cortés. “En muchos de mis cuadros, además de mis afectos, aparecen mis vecinos. Suelo salir en bicicleta y con mi cámara de fotos para capturar esas imágenes que luego formarán parte de un cuadro”, cuenta. No deja afuera a personajes populares y famosos. La observación es su punto de partida para construir estos personajes que, cual guión cinematográfico, tienen merecidas carpetas llenas de imágenes, de recortes de revistas y de fotografías tomadas por él. Luego, boceto y obra final.

La infancia en el barrio. Cuando mis amigos jugaban en el barrio, yo pintaba o juntaba cosas para hacer manualidades. Los colores comenzaron a aparecer desde mi infancia. Me gusta mucho el cine, la ópera, lo teatral… Y eso aparece en mis obras.

De la mano de artistas. A los 17 años empecé Bellas Artes. Pasé por todas las escuelas hasta hacer la superior en la Cárcova. Además participé de un montón de talleres con muchos artistas distintos. Siempre fui de la idea de que no hay que encerrarse en un solo taller o artista porque podés complicar tu estilo y personalidad.

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Los errores de ayer, los detalles de hoy. Cuando estudiaba, los profesores solían hacer alusión al uso exagerado de color como un error. Me di cuenta de que lo mejor era reforzarlo.

Realismo mágico. Si bien es una definición literaria, esas características conviven en mis obras. Me gusta que la pintura cuente un cuento y que el espectador pueda imaginarse historias.

El rey del detalle. Estoy pintando cuadros grandes, de dos por dos metros. Antes de pintarlos hago un boceto y previo a este, ya sé qué voy a pintar. En mis carpetas organizo mis cuadros y la imagen mental es muy fiel a la que termina siendo un cuadro.

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Rutina. Un cuadro puedo pintarlo en 15 días. Me encuentro con el pincel de  7.30 a.m. a 19 hs. Yoga y meditación son buenas excusas para frenar.

Perón, Evita, Mirtha Legrand, su mujer, sus hijos, Dios, el cartonero de su barrio y todo aquel que le haya llamado la atención pueden convertirse en una de sus cuentos plasmados en cuadros. Cortés: el agente 007 de Lavallol.

Fede Kane

Dirección de arte. Fede Kane

Autor: Magdalena Ehul
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Comentarios (1)

  1. Solange dice:

    Yo fui alumna de Cortez… Realmente agradezco haberlo conocido! tanto talento y tan buena persona. Es imposible estar de mal humor con el.
    Me apena no haber podido seguir en contacto. Se lo quiere al profe!

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