Mami Goda: vacío

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Mami Goda: vacío

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Hablar de vacío puede aterrarnos, incluso, podemos no entenderlo. Hace unas semanas me reuní en la Fundación Foro del Sur con Mami Goda, una filósofa japonesa de 37 años que hace seis, se vino a vivir a Buenos Aires tras casarse con un argentino.

Cuando empezamos a hablar, tomé conciencia de lo occidental y racional que es mi pensamiento adquirido socialmente, y lo abstracto que me parece el de ella. Sin embargo, a medida que iba pasando el tiempo en la entrevista la comprendía cada vez más.

SOBRE MAMI

¿Quién es Mami Goda?

Nací en Japón y crecí en Tokio. Cuando terminé filosofía en Tokio, seguí con la especialidad en Estética, dentro del departamento de filosofía, en Francia. Allí viví 5 años, donde también estudié Historia del Arte en la escuela del Museo del Louvre. Durante ese tiempo conocí a mi marido, que es argentino. Yo volví a Japón a trabajar pero él se había vuelto a Argentina. Así que tomé la decisión y me vine para acá donde formé una familia.

¿No fue un choque cultural fuerte?

El vivir en París fue un paso. Es como que me “occidentalicé” un poco y eso hizo que todo sea más fácil  al venirme a vivir acá.

¿Qué recuerdo de tu infancia tenés más presente?

En mi infancia vivía en una ciudad, que si bien no es como Tokio, es la segunda ciudad más grande de Japón. Ahí vivían mis abuelos y como mi mamá trabajaba, iba mucho a comer a su casa. Y en la época de los cerezos, fines de marzo – principios de abril, íbamos a la orilla del río que está lleno de árboles de cerezo y hacíamos pic- nic con unas viandas que hacía mi abuela.

EN EL ARTE

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¿Quién es tu artista preferido?

Leo mucho los libros de Arata Isozaki, quien escribió mucho sobre arte, espacio, literatura. Otro más, es Kengo Kuma, que también es arquitecto.  Estoy muy conectada con la arquitectura porque hablan mucho de la conexión que uno puede tener con la naturaleza, la relación entre lo natural y lo artificial.

¿Qué principios rigen a la arquitectura japonesa?

Uno es “la sombra”, Japón es el país de la sombra. Hay un libro muy famoso que se llama “Elogio de la sombra”, que habla que occidente es la cultura es de luz, que se relaciona con la verdad, con Dios e iluminar la existencia de las cosas. En cambio, en las casas japonesas hay mucha oscuridad, hay más contacto íntimo, tenés relación con los objetos desde el tacto. Para los japoneses, Iluminar es diseñar la sombra.

¿Qué diferencia el arte de oriente con occidente?

En occidente, la pintura tiene un cuadro, un marco que pone límite y marca el espacio. Una casa también, es un espacio limitado, una marca artificial para poner el adentro y el afuera.

En Japón, hay muchas artes visuales que evitan el marco. En la arquitectura de las casas tradicionales, por ejemplo, se hacen una especie de terraza que funciona como pasillo, entre el jardín y la habitación. Si abrís la puerta corrediza, puede ser una parte de la habitación y si cerrás, es un pasillo. De esta manera nunca marcamos un límite.

Otra cosa diferencia es la palabra “bellas artes”, la cual en Japón no existió hasta que abrimos las puertas de nuestro país al mundo entero. Fue entonces cuando nos apuramos para llegar al nivel de occidente y empezamos a inventar palabras -a hacer el trabajo de traducción-  y fue cuando apareció el concepto de bellas artes.  En Japón, algo “bello” puede ser desde una taza que usás en la ceremonia de té, o un biombo que está en tu casa. “Arte” está integrado en el espacio, en la cotidianeidad.

¿Cómo creés que influyó y sigue influyendo el arte oriental en el arte occidental?

En Japón, hay muchos significantes pero el signo está vacío, no tiene significado. La poesía Haiku es un ejemplo: muy pocas palabras, de cinco a siete sílabas. Hay muchos vacíos y a nivel de significado no cuenta muchas cosas, en este sentido son todos significantes. Para la cultura oriental el vacío es una posibilidad de llenarse, donde todo puede entrar. El arte oriental influyó de alguna manera al arte occidental en la posibilidad de sentir, sentir el vacío. Desde oriente se enseñó a “mirar” ese vacío que para ustedes era algo negativo, sin importancia o que sentían la necesidad de que no existiera.

PING PONG

Lugar en el mundo: casa.

Una comida: sushi.

Un color: blanco.

Una persona: mi marido.

Una palabra: lugar.

Un objeto: objeto.

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Autor: Magdalena Ehul
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