Juan Pablo Ferreyro, el catártico

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Juan Pablo Ferreyro, el catártico

“Te comento que me llamo Juan Pablo Ferreyro, soy diabético tipo 1 desde 1997. Hoy a mis 25 años, sigo adelante con una movida artística y concientizadora que denominé arte diabético”, así empezaba el mail que llegó sin aviso previo a Distrito Arte. La historia, la intensidad y el esfuerzo por dar –darse– a conocer, fue el disparador de esta entrevista.

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La moneda gira en el aire y toca, lo que toca. Frente a la adversidad existen múltiples respuestas, ninguna correcta. Son todas hipótesis y así van funcionando: prueba y error. El arte fue (es) históricamente una vía de escape. Para Juan hay algo de catártico en el arte, un modo de purificación.

A los siete años comenzó a perder peso, orinaba con frecuencia y tenía aliento ácido. La enfermedad se presentó y, en plena urgencia, quedó varios días internados. La diabetes es una afección crónica, en la cual el organismo pierde la capacidad de producir insulina o distribuirla correctamente. Por eso las mediciones, los controles, la dependencia. A partir de allí, Juan incorporó una rutina de cuidados imprescindibles para su salud. Primero su mamá se hizo cargo y luego, cuando fue lo suficientemente grande, él. Juan Pablo Ferreyro tiene diabetes y eso le interesa contar. ¿Cómo? Inicialmente con los desechos de su tratamiento y luego con su propia sangre. Encontró en la expresión su propia cura.

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DA: ¿Cuándo surgió la idea de transformar en expresión tu enfermedad?

JPF: El impulso de crear está desde siempre. ¿Sabés qué? Tengo presente una tela, que lamentablemente ya no conservo, donde quise explicar el proceso técnico. Era muy abstracto.

Juan tiene 25 años pero se recuerda a los doce pintando con acuarelas. Toma un papel y me boceta aquella idea. En ella intentó representar la sangre ingresando a la tira reactiva “One Touch”, elemento propio del tratamiento. Esa primera idea quedó, fue recién en la escuela secundaria cuando comenzó a entender de qué iba todo eso. Se sentía a gusto investigando diferentes escuelas de arte y realizando los trabajos prácticos. De repente encontró un modo de contar, de narrar eso que le molestaba, de expulsar lo que no le gustaba. Primero lo pensó y luego intentó materializarlo.

Algunas herramientas las incorporó en los años que estudió en la Universidad Nacional de las Artes (IUNA). Dejó porque la técnica no era para él. Más que un autodidacta, reflexiona y experimenta. Va trazando un poco sólo sus modos.

Entre 2011 y 2012 realizó obra partiendo de la acumulación de tiras reactivas. “Arte diabético: Historias de un toque” fue una exposición donde quiso relatar el preciso momento de la extracción y la medición de la glucosa, las piezas expuestas se realizaron con desechos propios acumulados a lo largo de dos años. Encontró visibilidad y expuso en noviembre del 2013 en la Casa Municipal de la Cultura en Adrogué (Gobierno Municipal de Alte. Brown).

Entrevista_Camila Valdez

DA: “Historias de un toque” relata tu tratamiento. ¿Qué sentís cada vez que te medís la glucosa?

JPF: Yo quería mostrar que cada tira lleva consigo una serie de historias, de crónicas. Cuando yo me mido, hay un momento, yo estoy de determinada forma. Por eso el nombre, historias detrás de un toque. Un juego de palabras incluso con la marca del producto utilizado. Son mis desechos. En mi obra está mi impronta.

DA: ¿Qué implicó la muestra?

JPF: Todo giro alrededor de la tira reactiva, sólo a la forma del objeto. Y en un punto siento que no llegué a ningún lado. Viró de un modo que no deseaba, cuando la ví montada ya estaba en otra instancia.

Luego de un tiempo, entendió que esa idea era muy conceptual y él quería ser más directo. Hace varios años está trabajando en “La sangre de Juan”. Las piezas están compuestas por fichas, cada una de ellas con una pequeña mancha. Cuando llega a las cien arma una caja, la cierra y continúa. La primera estaba lista previa a la exposición pero decidió no sumarla. Es una acción que mantiene activa y todavía no tiene decidido cómo será expuesta. Probablemente acompañe los receptáculos con alguna pintura.

DA: ¿Cómo surge “La sangre de Juan”?

JPF: Cuando me dí cuenta que la tira ya no me servía. Si lo pensás, la sangre se diluye, no se ve y ya no me interesaba hacerlo de esa manera. Pensé en cronicar y ahí arranqué a buscar elementos para trabajar. Necesitaba algo económico. Se me vino la idea de las fichas. Quería mostrar la sangre, por eso elegí el papel, para mostrar ahí una historia.

“Vení” me indica Juan y lo sigo por un estrecho pasillo. Abre la puerta de una pequeña habitación. El sol del mediodía cae sobre la sala despejada, casi no hay muebles. Sobre el piso fichas, fichas y más fichas. Un elemento propio de las oficinas, algo del tedio del registro. Desparramadas dan cuenta de los días, de cada extracción. “Cada ficha es una crónica” me dice y reconozco me da impresión. El trabajo sigue.

Juan, tal cual indica su generación, es muy activo en redes sociales. En Facebook.com/lasangredejuan comparte obra y conceptos. Interpela a quien quiera en la red y socializa información sobre la diabetes.

En la definición de tragedia en la Poética de Aristóteles se utiliza el término “catarsis” para dar cuenta de una purificación, de una expulsión, liberarse de… Juan encontró en su expresión artística un modo de “ganarle terreno a la enfermedad”.

Ferreyro dixit

¿Qué es arte? Infancia, diabetes, sangre.
¿Qué implica el arte propio? Batalla, revancha, simbiosis.

Autor: Mariano Carrizo
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