Eugenio Cuttica y un par de horas en su taller

Tweet about this on TwitterPin on PinterestShare on FacebookEmail to someone

Eugenio Cuttica y un par de horas en su taller

Entrevista_Eugenio_Cuttica

De los 48 barrios, Barracas tiene ese qué sé yo porteño que te convence. Es jueves por la mañana y ya dejamos atrás el caos vehicular de microcentro. El gris industrial del Central Park (centro de talleres para artistas) se pierde y la paleta de colores se vuelve inabarcable.

Nadie escucha el llamado a la puerta, está entornada. Empujamos y entramos. Una mesa obsesivamente acomodada de materiales, dos más con obra prolijamente acomoda, cuadros de importantes dimensiones por doquier, una oficina improvisada y allá arriba un par de trajes. Estamos en el taller de Eugenio Cuttica.

La (no) rutina. Trabajo todos los días de 7 de la mañana a las 17. El que hace lo que gusta deja de trabajar, yo no siento que trabajo. Empecé a vivir del arte a los 43 años, hace ya 15. En general la gente trabaja en algo que no le gusta, gana poco dinero para gastarlo en cosas feas para gente que odia. Es una situación muy miserable. Pero el que hace lo que le gusta deja de trabajar, es parecido a lo que las religiones llaman un paraíso. Es un flujo de energía. A uno todo le es dado sin hacer esfuerzo. Es el arte que sucede. Todo es pulsión de vida, hay que aprender a abrir la mano.

Eugenio, el niño. A los siete años sentía que me pasaba algo especial, estaba como en estado de trance jugando con plastilina. Yo lo ocultaba porque sabía que estaba todo en contra de eso. Arranqué a hacer trucos, me ensuciaba los pantalones para que mis padres pensaran que venía de la plaza e iba a la biblioteca a leer Voltaire.

DSC_8337

Antonio Berni, el maestro. Tenía 21 años y fuí con mis dibujos a tocarle el timbre. Estaba en el Bellas Artes y me acerqué por una situación de empatía, y  por esa cosas que tienen los maestros, que pueden ver más allá, me ofreció ser su asistente. Le dije que sí y lo fui por dos años. En ese momento Berni era una celebridad. Los pintores eran formadores de opinión, hoy no, no se los consulta, vivimos en la cultura de la inmediatez y la reflexión es evitada para dañar el poder cognitivo de la sociedad. El pintor es un espejo: estás obligado por la actividad a una reflexión de uno mismo, del entorno.

Eugenio Cuttica además dió más de una vuelta por los talleres de la carrera de arquitectura. A eso se dedicó, viajó a New York durante la década de los 90 y se instaló. En un momento decantó y decidió dedicarse al arte. Hace algunos meses, precisamente, el Museo Nacional de Bellas Artes presentó “La mirada interior”, exposición que permitía recorrer las diferentes etapas del artista.

La última muestra. Yo no quiero ser pretencioso, es algo que a mí me sucedió. Yo pinto porque lo tengo que hacer. Pinto por razones existenciales, ni para los premios, ni para los críticos, ni para los curadores, pinto para la gente. Iba todos los días y se crearon situaciones muy emocionales donde la gente me agradecía y se decía mucho la palabra alma. Cuando pinto trato de que el corazón salga por la mano.

DSC_8301

Musa. Yo trabajo mi parte femenino, ligado a lo intuitivo. La sociedad patriarcal está retrocediendo. Luna, la niña que se repite de manera constante en sus cuadros,  está sobre la silla, se pone de pie con elocuencia en la altura. Está en una situación de firmeza necesaria para soportar su propia delicadeza. Tiene la mirada de la trascendencia. Es un ícono, penetra así en el inconsciente.

Eugenio me interpela, me consulta por el formato de la nota. Quiere asegurarse que voy a transcribir el mensaje. Me mira con mayor atención y entre espaciados silencios dice: “para aquellos que lean esta nota, que son jóvenes, que tienen ese llamado: no abandonen. Es un sacrificio muy grande, vale la pena”.

Dandy. A veces cuando termino los cuadros me pongo un traje. Un cuadro es una construcción y e hábito sí hace al monje, por eso me visto para una celebración, es un rito, donde me pongo la indumentaria de una fiesta. Cada logro es un milagro y es el mejor momento, todo lo demás es hacer fuerza e ir contra la corriente.

DSC_8389

New York, Miami, Buenos Aires y Milán. Eugenio Cuttica es un señor que va y viene elegantemente ataviado. Interpela con su profunda mirada, sus palabras intensas y, por supuesto, su arte.

Fede Kane

Dirección de arte. Fede Kane

Autor: Celeste Nasimbera
Tags

Post similares

Comentarios (3)

  1. Se siente carinio y dedicacion en la elaboracion de esta nota, ganas de lo mejor de ustedes…mil gracias DISTRITO ARTE…estoy a su disposición cuando lo deseen….

  2. cynthia alejandra dice:

    Que bellos son tus trabajos Eugenio c,fuí a verte con una de mis hijas en la última exposición acá en el bellas artes!!!! tenes una manos prodigiosas y un talento indiscutible hacés con cada cuadro tomar vida de tus obras de diferentes formas!!!te felicito!!!! exelente!!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

2 × 4 =

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>