El mundo, con cámara en mano y en bici

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El mundo, con cámara en mano y en bici.

Nicolás Marino es arquitecto de profesión y fotógrafo por pasión. Hace veinte años que recorre el mundo como mochilero y fue en su paso por Irán, en 2006, que decidió sumarle una bici a los siguientes diez años de viaje.

Tibetan nomad on the grasslands. Tibetan plateau

“En ese momento, en Teherán, me encontré con ciclistas que venían de Europa e iban rumbo a China. Sus historias eran demasiado increíbles para ignorarlas. En el término de una semana me compré todo lo que necesitaba para seguir en bicicleta. El comienzo fue tan duro que durante el primer mes quería vender todo de vuelta pero perseveré hasta empezar a darme cuenta de la recompensa de hacer esto y el viaje terminó volviéndose uno de ida. Con el tiempo descubrí que la bicicleta te ofrece el modo de viajar más intenso para penetrar en la intimidad de una cultura”, nos contó Nicolás que después de recorrer 67 países y miles de miles de kilómetros se encuentra en la Argentina para presentar “Imágenes que rescatan el alma y cuentan historias” del 21 al 31 de marzo en Guijuana de Arte (Anchorena 914, Caba).

En 1997, cuando emprendió ese primer viaje que lo separó de su familia, decidió registrar todo lo que hacía y veía para poder compartirlo. El tiempo y los años pasaron y de esa primera necesidad de registro para su familia, surgió un deseo y una necesidad imperiosa de documentar la vida, el mundo y la vida en el mundo que transita y plasmarlo en su blog.

“Hubo un hecho crítico en el camino que revolucionó todo mi ser. Fue la visita a la exhibición “Éxodo” del fotógrafo brasilero Sebastião Salgado en Buenos Aires. En su trabajo pude ver el poder inmenso que pueden tener las fotos como medio documental, el poder de cambiar injusticias, el poder de expandir los horizontes de quienes no viajan. Decidí invertir lo poco que tenía en aquel momento para comprarme la primera cámara profesional. Su trabajo me cambió (y me sigue cambiando) para siempre”, dice y continúa: “Los retratos que presentaré intentan capturar la esencia de las personas de los lugares que visito, su dignidad y su ser, con la intención final de que los espectadores trasciendan esas diferencias cosméticas que nos hacen sentir alejados de los otros. Por eso, las imágenes son sencillas y retratan a la gente en su ambiente inmediato. Con ellas intento generar fascinación, respeto, quiero acercar y quiero derrumbar prejuicios basados en el miedo a lo diferente y la ignorancia”.

Children of a school in the middle of the Sahara desert in Sudan
Priests of the Ethiopian orthodox church reading the bible. Tigray. Ethiopia
Girls of the Arbore tribe of the Omo valley. Ethiopia

Los kilómetros que vienen

A Nico lo encontramos cruzando el continente africano antes de llegar a Buenos Aires. En los próximos meses estará pedaleando desde Ciudad del Cabo hasta Marruecos por el lado oeste del continente. “El camino me llevará por los desiertos de Namibia, las aldeas remotas de los pigmeos en la profundidad de la selva del Congo, la de los Bayaka en República Centro Africana y Camerún, las complicadas rutas nigerianas, las tradiciones ancentrales de Ghana, Guinea y Burkina Faso, las ardientes tierras del Sahel senegalés y finalmente el Sahara mauritano, saharui y marroquí, entre tantos otros lugares. Como fotógrafo seguiré cumpliendo mi meta de documentar la vida en todas las regiones que atravieso, seguiré tratando de capturar el espíritu de su gente y sus tradiciones y seguiré intentando demostrar que las diferencias entre todos nosotros no son más que superficiales”, dice.

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Para cerrar, nos dijo: “Me gustaría invitar a todos a la difícil pero tan noble tarea de luchar para derrumbar los propios prejuicios y abrir el corazón hacia todos sin distinción. Me gustaría sugerir que el contacto humano es el más hermoso y reconfortante de todos y debemos ponerle la mayor prioridad en nuestras vidas, hoy más que nunca, en tiempos en los que se nos intenta convencer de que las redes sociales de internet existen para mantenernos cerca. No hay nada más cercano y saludable que estrechar una mano, dar un abrazo, compartir la vida a través de las palabras, los intercambios de gestos y las miradas con todos los que nos rodean. Sólo sentir el calor humano es lo que nos acerca. Solo eso nos puede dar genuina felicidad. En última instancia, es una interacción sana entre nosotros sin importar nuestras diferencias superficiales lo que nos conducirá a un mundo mejor y una vida más feliz”.

Recordatorio: “Imágenes que rescatan el alma y cuentan historias” inaugura este sábado 21 de marzo en Guijuana de Arte (Anchorena 914, Caba) a las 19 hs. Las fotografía de Nicolás Marino estarán expuestas hasta el 31 de marzo.

Autor: Mariano Carrizo
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