Camino hacia El Dorado

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Camino hacia El Dorado

Joven y relajado, como sus colores, que son vibrantes y veraniegos. Andrés Pinilla tiene 29 años y nació en Bogotá, Colombia. Estudió Arte en la Universidad de Los Andes y desde 2008, año en el que hizo su primera exposición, no pudo parar.

A primera vista, su obra, que conocimos en arteBA no parecía más que una pila de tarritos con pintura en distintos tonos de amarillo. Sólo después de escucharlo, descubrimos que allí se escondía todo un mundo. O mejor: la ciudad perdida del dorado.

¿Cómo surgió esta idea de representar la historia de la ciudad perdida de El Dorado?

Usando algunos símbolos e imágenes relacionados a la leyenda, establecí cruces entre Europa y América para hablar del mestizaje cultural y del capitalismo como herencia colonial. La obra es una estructura piramidal compuesta por 24 pisos de frascos de vidrio rellenos de pintura. Refiere a la icónica pirámide escalonada, que tanto en el imaginario de los exploradores europeos, como en crónicas de viajeros y hasta en la versión Disney de la historia, queda registrada como una de las tantas posibles versiones de lo que pudo haber sido la edificación central de una supuesta ciudad dorada perdida en Sudamérica.

Si bien remite a la leyenda de El Dorado, la experiencia se vale de la historia para establecer preguntas o posturas críticas frente a cómo la codicia, la ambición y la vanidad nos son inherentes.

¿Por qué la elección de la piña?

La piña es un elemento que, casi accidentalmente, me atraviesa en toda esta travesía de juegos y promesas. Tiene que ver con ideas doradas de la América paradisíaca y encuentros románticos al estilo Pocahontas y John Smith. Me divierte pensar que en sus primeros viajes llegaba podrida y aun así su aroma y sabor embelesaban a quienes la contemplaban y comían.

Mi interés en la piña se fue extendiendo, siempre con una postura crítica y con humor. Cada día vemos cómo se abusa de la imagen del fruto como símbolo de exotización, apareciendo como estampa en la camiseta de algún cantante de reggaeton, como patrón en el bolso de algún diseñador de vanguardia o como papel de colgadura en el set de grabación de algún reality de MTV. De todos esos lugares, algo salió y terminó permeando el proyecto.

El título del proyecto, ¿A qué hace referencia?

Welcome to the Jungle… Welcome to Paradise… Welcome to Miami… Welcome to Parime”. El Parime (o Parima) es un lago mítico que la cartografía usó entre el siglo XVI y principios del XIX.

Hablan del juego de significados y relaciones que se pueden establecer con otros Welcome populares, como el sueño americano, o todas estas promesas e ilusiones creadas alrededor de la leyenda de El Dorado y que aún se mantienen vigentes.

Bonus Track: Ping Pong

Color: Negro, gris, y un azul clarito, que difícilmente logro que me quede bien cuando lo preparo. Soy muy malo preparando colores.

Material: Aún no lo encontré.

Artistas: Alfredo Jaar, Francis Alÿs, Pierre Huygue, Philippe Parreno, Marcel Duchamp, Madonna, Daddy Yankee… no sé, hay muchos, me da pereza nombrarlos a todos.

Lugar en el mundo: Podría decir, por mucho, que es en la ducha cuando me estoy bañando. Ahí es cuando logro concretar muchas ideas.

Música: Por el momento el reggaetón.

Texto. Mora Álvarez

Autor: Mora
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