Alejandro Rosemberg: Oficio

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Alejandro Rosemberg: Oficio

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Las primeras definiciones son el marco fundamental para dar inicio a la entrevista con Alejandro Rosemberg. Porque en el impulso, uno quiere improvisar nombres, que él se encarga de poner exactamente en el lugar que corresponden. “Pintura clásica”, “Barroco”, “Hiperrealismo”, arriesgo. Negativo. Alejandro es preciso y se toma el tiempo de explicar. “No soy un artista clásico. Para hacerlo, tendría que haber vivido en esa época”, dice.

¿Cómo te definirías?, le pregunto. “Lo que hago es realismo contemporáneo”, responde. Pero hay mucho más que eso en su pintura. Hay dominio. Conocimiento. Juego. Búsqueda. “El oficio es siempre el punto de partida de mi trabajo”, completa. Y es ahí cuando todo se aclara.

Desde la cuna

De padres, tíos y abuelos artistas, las galerías, los talleres y las muestras formaron parte de su entorno desde temprano. Su vínculo con el arte es muy familiar. “De chico ya me gustaba el realismo. Me paraba frente a los cuadros y los admiraba”. Y los admiró tanto, que terminó por pintarlos.

Hizo la licenciatura en artes plásticas en la Universidad Nacional de Córdoba, con orientación en Pintura. Y si bien allí aprendió mucho de historia, sentía que todavía le faltaba conocer más de la perspectiva, el dibujo, el color. Y por eso, se formó, en paralelo, con Claudio Bogino.

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Una formación casi “de atelier”, como las de antes. Aprendió al lado del maestro, que a su vez venía de estar 20 años aprendiendo con otro maestro, en Roma. “Hay un abismo enorme de los pintores antiguos a los contemporáneos. La formación era otra. Era otro mundo. Y yo quería aprender eso”, cuenta. Tan profunda fue su búsqueda que después de instalarse en Buenos Aires, viajó a Nueva York a estudiar Color con Graydon Parrish (en la Grand Central Academy).

“Estoy parado en una postura bastante firme respecto de la formación del artista. Creo que tiene que haber oficio y técnica. Y creo que a lo largo de la historia la no-técnica, pudo haber tenido quizás sentido en algún período preciso…como culminación de un proceso. Pero luego eso terminó institucionalizándose”. Y aunque cree en el “vale todo” también se reconoce muy admirador del volver a las bases: “Creo que durante el siglo XX se generó un vacío muy importante en la pintura desde el punto de vista de la técnica, y que es necesario revalorizarla. La belleza y el oficio son para mí dos conceptos clave”.

Modelo vivo

Su figura no se diferencia del fondo. Alejandro aparece en medio de la escena como un elemento más. Está entre los caballetes, las luces, las telas, los cuadros terminados, y los que están “en proceso”. Su taller es su casa. La pintura, su proyecto de vida.

“Yo no quería hacer otra cosa. Quería vivir del arte”, sostiene. Y hoy es artista a tiempo completo. Su rutina es exhaustiva, estricta, casi matemática, como su técnica. Lunes, martes y viernes, pinta. Miércoles y jueves, da clases. “Trabajo muchísimo. Los días que pinto, estoy más de 8 horas. Pero al año te puedo hacer, como mucho, 10 cuadros”, dice.

En su pintura se ven desnudos, naturalezas muertas, retratos, geometría. “A mí me atrae mucho el realismo y disfruto hacerlo. Pero también trato de dar vuelta la página y cambiar cuando algo se agota o me aburre”.

Para Alejandro Rosemberg el arte se disfruta si puede compartirse, si es accesible. “No me gustan las obras que te dejan afuera o que el espectador no puede entender sólo al mirarlo”, dice en una nueva lectura, realista, en otro sentido de la palabra, del arte. Se dice “racional” y quizás desde esa mirada es que sostiene: “No le asigno una mística al hecho de ser artista. Entiendo que si me dedico al arte, soy artista por derivación. Pero me siento más identificado diciendo que pinto. Ya está. Cómo me cataloguen después, me da lo mismo”.

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Bonus track

¿Cuál es el verdadero Alejandro Rosemberg? ¿La persona o la escultura? ¿El clásico o el contemporáneo? ¿El efímero o el eterno? ¿El desnudo o el cubierto? ¿El de la imagen o el de la realidad? Después de hacerle las fotos, apareció la obra. Que casualmente, se parece en algo, si no en todo, a la fotografía.

Fede Kane

Dir de Arte. Fede Kane

Autor: Clara Gómez Carrillo
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